miércoles, noviembre 25

El gancho...

El supermercado no era demasiado grande y su único vigilante lo tenía todo controlado. Así, el hombre, plantado en la entrada, vio cómo detrás de dos amas de casa entró un señor de unos cincuenta años, elegante, cubierto con un amplio abrigo oscuro. Le saludó con una amable sonrisa de bienvenida. Detrás del señor entró un joven, camisa fuera, cabeza gacha y mirada furtiva. De inmediato, al vigilante se le dispararon las alarmas y, sin perderlo de vista, le siguió a distancia para, más tarde, casi pegarse ya a él durante el buen rato que estuvo en el súper. Con seis años de servicio, el hombre podía oler a los raterillos a la legua. El chico dio una vuelta por el supermercado hasta detenerse en ferretería. Allí, miró y toqueteó casi todo: herramientas, grifos, bombillas... El nivel de alerta del vigilante estaba al máximo. Finalmente, de forma ostensible, el joven cogió un ganchito blanco con base autoadhesiva, de esos que se usan para colgar algo en la cocina. (¡Un gancho! ¿Para qué querrá este un gancho? -pensó el vigilante.) Tras un par de vueltas más por el súper, el joven se dirigió a las cajas para pagar su gancho. El vigilante, sin perderle ojo, se plantó delante de la puerta de salida en actitud firme hasta que salió. Contento por haber hecho bien su trabajo impidiendo un robo seguro, el hombre siguió velando por la seguridad del local, mirando de lejos a las amas de casa habituales.
Ya en el aparcamiento, el chico se metió en una furgoneta destartalada. En su interior, el señor elegante de abrigo oscuro aún estaba extrayendo de sus numerosos bolsillos un sinfín de artículos de todo tipo, a cual más caro…

Por Víctor Pérez - © 2009 en adelante

Arsène Lupin

1 comentario:

Aire__Azul dijo...

Hola, Víctor,

Mi mamá me había recomendado no fiarme nunca de los desconocidos que vagaban vistiendo abrigo largo. Ahora entiendo por qué.
Me gusta la composición de este cuento y esto va también por el título. Tal vez le quitaría los puntos suspensivos.
Gracias por este nuevo relato.
Salut!

Josiane