martes, diciembre 8

Una cena de Navidad inolvidable

Esperó unos instantes en la antesala hasta que el maître le indicó la mesa que había reservado el día anterior.
- ¿Le dejo el paquetito en recepción, señor Torrealta? –propuso el maître al tiempo que miraba el paquete regalo con lazo rojo que el cliente dejó sobre la mesa.
- No gracias, no se preocupe.
El señor Torrealta aceptó algunas de las sugerencias de la inolvidable cena de Navidad que le propuso el maître. Este restaurante, al igual que los clientes, es de gran categoría, pensaba mientras saboreaba el paté con puré de manzana y reducción de mosto, acompañado por un magnífico Laurent-Perrier Brut. Al paté le siguió un exquisito carpaccio de ternera con vinagreta de pera al azafrán. Luego, de segundo, llegó el espléndido bogavante a la sal. Parsimonioso, saboreó lentamente su cena. A eso de las once, cuando apenas había empezado el postre -natillas a la menta- el maître se le acercó y, en voz baja, le preguntó:
- Señor, ¿es suyo un Mercedes azul que aparentemente está mal aparcado?
- Ah, sí, en efecto. No pensé que molestaría demasiado.
- Bueno, no se preocupe. Termine tranquilo su cena, nosotros se lo retiramos, al parecer, el otro conductor, un joven, está algo alterado…
- Gracias, pero es que para arrancar necesito introducir una clave. Ya me encargo.
Al cabo de un rato, uno de los camareros le preguntó al maître por el cliente de la mesa 12.
- ¿Cómo? ¿No ha vuelto?
- No, pero se ha dejado el postre y el regalo en la mesa.
- ¡Déjame ver! - dentro del paquete, que el maître abrió precipitadamente, había un papelito en el que ponía “¡Feliz Navidad!”. ¡Maldita sea! ¡Son los famosos timadores de restaurantes! ¡Los muy cabrones nos la han pegado a nosotros también! ¡Mierda, mierda, mierda! -gritaba el maître al tiempo que, desquiciado, pisoteaba la caja regalo ante la mirada de los comensales atónitos.

Por Víctor Pérez - © 2009 en adelante

El Greco - Caballero de la mano en el pecho

3 comentarios:

Aire__Azul dijo...

Hola, Víctor.

¡ Vaya pedazo de sorpresa me dejó el final! Es que al leer las designaciones de los platos se me hacía la boca agua.
Y al mismo tiempo me diste una idea para alegrar este fin de año ... Tal vez tu texto puede reemplazar el ¡ Feliz Navidad!... Pero bueno, me lo tengo que pensar.
Un abrazo.

Josiane

Anónimo dijo...

Bonjour Víctor,

j'ai moi aussi savouré ce texte, (tout comme les précédents bien que je n'aie pas toujours le loisir d'y ajouter un commentaire)et tes écrits me font penser -excusez du peu- à Dino Buzzati.

Merci de continuer à nous offrir ce plaisir.

Je t'embrasse.

Aire__Azul dijo...

Oui, tu as raison Mielyazabache,

C'est vrai, ce récits ont un peu la même démarche que ceux de Buzzati. On y retrouve sur un registre un peu différent une composition teintée d'humour et une chute qui invite le plus souvent à relire pour savoir où on aurait bien pu deviner la fin.
Mais dans mon cas, je ne devine pas souvent. C'est ce qui m'amuse sans doute le plus.

Je vous embrasse.

Josiane